Pasión por la cerveza negra

Por | 27 octubre, 2016 | 0 comentarios

El auge de las cerveceras artesanales está trayendo unos paladares cada vez más refinados y cultivados en torno al conocido como ‘zumo de cebada’. También se tienen en cuenta las distintas estaciones para favorecer un tipo de cerveza u otra, siendo el otoño y el invierno el tiempo de la cerveza negra o ‘stout’. Hay más vida tras la Guiness de toda la vida, como podrás descubrir en The Stuyck and co., especializados en ‘craft beer’ o cerveza artesanal (en Corredera Alta de San Pablo, 33). Con 14 grifos tendrás donde elegir y, sobre todo, disfrutar de esa cerveza negra bebida o, atención, comida: no te pierdas tu tarta ‘stout’, para maridar lógicamente con una bebida similar.

Apunta también The Toast Tavern, donde su cerveza ‘stout’ goza de muy buena fama, ideal para degustar con los suculentos sándwiches que ofrecen. Se te hará la boca agua con algunas de sus propuestas, como el Haruki, hecho de roastbeef, kimchi, canónigos y mahonesa de wasabi. En calle Guzmán el Bueno, 34. Si quieres probar cerveza negra hecha aquí, busca La Virgen Negra. Vale, te daremos pista. Podrás probar esta variedad de cerveza artesanal en locales como el Rice Bar La Bomba (Augusto Figueroa 33) o en Cervezorama (c/ San Andrés, 29), aunque cada vez se sirve en más lugares. Es una de las dos marcas de cerveza ‘craft’ que se elabora en Madrid, junto con Cibeles. Aunque luego hay productores particulares, como la Fábrica Maravillas, cuyos tanques cerveceros se ven a simple vista, sin que eso afee el encanto del local. Y, estás de enhorabuena, tienen cerveza negra. En calle Valverde 29.

Como en VinoPremier, un local situado en la misma calle, casi pegado a Fábrica Maravillas, que además de una amplísima oferta de vino, para beber o comprar, ofrecen una cuidada selección de cervezas. Te recomendamos la Moustache Negra Marinera, aunque la Mint Chocolate Sout, con su toque de menta, es otra tentación, por 4,25 euros la botella, muy apetecible.

Cheers!

En Zuckerman encadenado, Philip Roth describe lo que él llama el «síndrome de Zuckerman»: cuando el escritor entra en una habitación, las personas callan por miedo a ser retratadas en un libro. ¿No temes que la escritura autobiográfica te haga sufrir el «síndrome de Zuckerman»? ¿Te ha ocurrido que alguna persona retratada en alguno de tus libros te pida explicaciones? ¿Cambias, al menos, los nombres?     Mi amigo David C. Williams a veces me previene, medio en broma medio en serio: «Oye, esto no lo digo para que lo cuentes luego en tus novelas». Pero de momento mi proyección es tan pequeñita que no he notado esa reacción en mi entorno cercano. Aunque una ex novia también me advirtió: «No escribas de mí, eh». No le hice caso, por supuesto, y una agente literaria lee ahora mismo ese texto. Dicho esto, si su publicación le pudiera disgustar, no habría tal publicación.

Categorías: Madrid Gastronomía

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