La Movida nunca muere

Por | 25 noviembre, 2016 | 0 comentarios

Han pasado casi treinta años y sus protagonistas son muchos de ellos abuelos, pero el espíritu de la Movida madrileña se resiste a morir. De 1979 a 1984 fue el uno de los bares más emblemáticos de esos años de despindole, que acogió conciertos de nombres de la escena nacional, como Gabinete Caligari o Parálisis Permanente pero también a artistas internacionales como Nick Cave o Iggy Pop. Hablamos de Rock-Ola, una sala mítica que abre, para alegría de sus incondicionales y las nuevas generaciones, en la calle José Abascal 8, más a mano que su ubicación original, tras el intercambiador de Avenida de América. Nace con el objetivo de recuperar la buena música de los ochenta y de ser una alternativa seria a la oferta machacona del reguetón o del chunda-chunda.

Es, y fue, una excepción a la ruta tradicional de La Movida, que tenía a Malasaña y aledaños como escenario habitual. Quedan algunos templos de esos años abiertos y en pleno funcionamiento. Como la Sala El Sol (c/ Jardines, 3), un local que programa conciertos muy interesantes, a precios asequibles, de figuras clave en la escena alternativa como Mark Kozelek o Xoel López. Además de las actuaciones, ofrece una sesiones de música entre étnica, soul, funky o acid-jazz muy recomendables para bailar, en un ambiente de treintañeros para arriba.

O La Vía Láctea, otro clásico de la Movida, con un público más joven, como sucede en el corazón de Malasaña, calles Velarde o La Palma. Dos plantas con buen ambiente sideral en un local que abrió en 1980, casi como El Penta, abreviatura de El Pentagrama, que hiciera famoso Antonio Vega con su mención en ‘La chica de ayer’.

Por último, La Bobia, ya en la Latina, que era la conexión de La Movida con el Rastro, por su cercanía con la plaza de Cascorro y el inicio de ese particular mercadillo de domingo. Su terraza aparece al comienzo de ‘Laberinto de pasiones’ (1982), en una escena que refleja muy bien la mezcolanza social del momento. Tras unos años como cafetería franquiciada, reabrió con su nombre original, como un elegante local de cocina fusión de inspiración asturiana.

La Bobia, tras su reapertura

Categorías: Madrid Noche

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